sábado, 8 de diciembre de 2012

Rafa Benítez: amores, desamores y tandas de penalti


Estos días, el Trending Topic de todas las tabernas, coffee shops y paradas de metro en Londres es Rafa Benítez.

Cuando Benítez firmó por el Valencia, tenía un papel complicado en el club ché. Héctor Cúper acababa de meter al equipo en dos finales de Champions League consecutivas, y había perdido ambas. La afición estaba exhausta y llegó el madrileño para darles un mágico doblete, ganando la Liga Española y la Copa de la UEFA. Era el año 2004, el año en que dejó el Valencia para seguir su historia en Anfield, posiblemente la mejor decisión que ha tomado jamás Rafa.

En su primera temporada hizo algo enorme, algo que le va a contar a sus nietos, incluso yo se lo contaré a los míos. Contextualizamos: Final de la Champions League 2004/05. Estambul era el escenario. Los dos equipos, Liverpool y Milan. Con un inesperado 3-0 en la media parte a favor del Milan, hay quien dice que en el vestuario milanista Nesta y Maldini celebraron la inminente victoria. En el otro vestuario, Rafa Benítez protagonizó uno de esos discursos conmovedores que pasan a la historia. Tocó la fibra de sus hombres, y les hizo creer que podían.

Los Reds sueñan con la vuelta de Benítez.

Lo que pasó en la segunda parte lo sabemos todos. El Liverpool remontó el partido y lo llevó a penaltis. Rafa volvía a ver como una fatídica tanda de penaltis era lo único que le separaba de la ansiada orejona. El Liverpool ganó. Rafa ganó. Acabó ganando 3 títulos más con los Reds. Luego se fue a Milán, a rescatar un Inter que hacía aguas por la marcha de Mourinho. Pero Rafa no conectó con el fútbol italiano –aunque llegó a ganar la Supercoppa y el Mundial de Clubes.

Tras dos años en la sombra, en los que, sus fans más románticos le extrañábamos, teníamos que conformarnos con ir leyendo su blog de vez en cuando.
Ahora en Stamford Bridge está pasando por una situación difícil, aunque el equipo tenga un nivel altísimo, ya están fuera de la Champions y lo más importante, su hinchada no le quiere. Y es que en la Champions que logró con el Liverpool –la única de su carrera- eliminó al Chelsea en semifinales, dejando un sabor amargo a toda la hinchada blue. El resto de años que Benítez visitaba el Bridge, salía “calentito” de reproches e insultos. Ahora esa es su afición, y se la debe ganar.

Los Blue no aceptan al madrileño, y éste deberá ganarse a su nueva gente.


En Valencia, dándoles dos finales de Champions y una UEFA, se fue por la puerta de atrás. En el Inter de Milan sólo estuvo tres meses, no le dio tiempo a enfatizar con los tifosi. En el único sitio que ha sido querido es en Liverpool, y que nadie descarte que en unos años lo volvamos a ver en Anfield devolviendo la esperanza a los Reds, una esperanza que hace años que han perdido.