viernes, 11 de abril de 2014

Pasará en Brasil: Leo Messi contra la Historia que debe ser escrita


Hay una página en blanco en el libro de la Historia de los Mundiales. Una página que quiere ser escrita a la heroica. El mejor jugador de la historia compite contra ella misma para hacer tangible a ojos de todos los terrestres que él también puede hacer que su país se sienta grande de nuevo. Simplemente dibujar una tercera estrellita en su pecho. Una estrella con su firma.

Un Pelé adolescente empezó a escribir este libro cuando a los 17 años ganó su primer Mundial marcando dos goles en la final. El chaval no se cansaría de escribir en éste magnífico Libro hasta lograr su tercera Copa del Mundo. Los inventores de este deporte también escribieron su página hace años pero luego llegaron los argentinos y lo cambiaron todo.

La primera página que escribieron en Argentina fue en “su” Mundial.  El afiliado al partido comunista César Luis Menotti dirigía al equipo desde el banquillo y su líder dentro del campo, el que lucía la 10 como dicen ahí, era Mario Kempes. No fue solamente el mejor del torneo y el máximo artillero, sino que dejó su sello propio, o su melena, para que se relacione ese título con su persona para siempre.

El mejor jugador de la historia contra ella misma.

Algo parecido ocurrió ocho años más tarde, simplemente cambiaría el escenario y los protagonistas de la gesta. México fue el anfitrión y el Estadio Azteca, con capacidad para 114.600 espectadores, fue el terreno en el que se decidió la final. Carlos Bilardo fue el técnico que pasó a la historia por entrenar a esa selección campeona del Mundo. Esta vez el dorsal 10 lo lucía un tal Diego Armando, reconocido por y para todos como Maradona. Él fue nombrado el mejor futbolista del campeonato y dejó ahí, para el fin de los tiempos, su nombre escrito con permanente.

Ahora los argentinos buscan repetir la hazaña. En tierra hostil y en el momento de la Historia en que hay más selecciones de mayor nivel. Es el Mundial que junta a más campeones del Mundo y en un contexto donde hay muchísimos alicientes en cada selección que compite. Los ojos de todo un país miran hacia una sola dirección. Él es quien debe disfrazarse de Kempes, Maradona o quiénsabequién para, simplemente, escribir a pinzeladas la hoja vacía que tiene delante suyo y, aunque los demás no lo puedan ver, lleva escrito su nombre. 

Escríbela, Leo.

jueves, 10 de abril de 2014

Pasará en Brasil: el de la cresta en el triángulo francés


Puedo ver una filera de once galos esperanzados con el pecho para fuera y la cabeza bien alzada. Se sienten orgullosos de vestir la camiseta azulada, de representar a todo un territorio histórico. Se oye de fondo La Marseillaise y en el estadio algunos aficionados ondean banderitas con los colores blanco, azul y rojo al unísono. La realización intenta captar detalles interesantes y una de las cámaras se ha quedado embobada con “el de la cresta”. Paul está pisando por primera vez un césped que va decidir una Copa del Mundo. Y eso significa que la puede decidir él.

El de la cresta monopolizará la atención de todos los focos

El 6 francés, potencialmente voraz, juega en el centro acompañado por Matuidi y Cabaye. Es realmente difícil encontrar una medular del campo superior a ésta. Seguramente no exista un centro del campo con una capacidad de dominio físico comparable a la francesa. Los tres forman un triángulo que domestica al rival con un juego rápido. Cuando el balón rueda veloz, el triángulo y sus tres vértices funcionan. Y su enemigo lo sufre.

A parte del triángulo del medio, hay que tener en cuenta que la selección consta con el que está destinado a ser el mejor central de los próximos años y ganas le van a sobrar para exhibirse ante los mejores atacantes del globo. Y una delantera que, si se encuentra en el contexto factible y quiere, puede destrozar las defensas rivales con ramalazos de calidad y eficacia de los Karim, Frank o el rockie Antoine

lunes, 7 de abril de 2014

El nuevo Barça del petróleo, de Bojan y de pijos


Un espriral voraginoso que parece no tener fin está sacudiendo semana tras semana la imagen del Fútbol Club Barcelona. Lo peor es que en el epicentro de este terremoto podemos ver disimuladamente por una mirilla a los dirigentes de la actual junta del club, todos trajeados con sus vestiditos a medida, firmando contratos ilegales mientras ensucian el que dicen ser su equipo. Dicen ser del Barça pero solo el tiempo dirá si su color favorito es el azulgrana o el verde del dólar.

Arrancaron de un día para otro una remodelación con un coste, según dicen ellos, de 600 millones de euros. Sin tiempo para que te informaras de lo que estaban tramando y antes de que saliera a la luz un nuevo escándalo, lanzaron el referéndum para decidir el futuro del estadio. El futuro del club. El futuro de los socios.

Unos socios que volvieron a demostrar no ser una de las aficiones más inteligentes del planeta, ni siquiera de la área metropolitana de Barcelona, al votar que sí a dicho referéndum. Este día, que algunos medios culés (SPORT o Mundo Deportivo) habían catalogado de “fiesta de la democracia”, será recordado en unos años y con perspectiva, como “el día en que el Barça dejó de ser, un poco más, de la gente del Barça”.

Sustituyen asientos de aficionados por plazas VIP. El Camp Nou es de los estadios TOP que menos dinero ingresa con estos “sitios privilegiados”, donde se dejará de sentar un aficionado de toda la vida del club para que ponga su fino culo un imbécil forrado de Pedralbes que se pasa el partido entero con el móvil. Subiendo fotos a su Facebook, Twitter, Instagram y otras mierdas del palo: “eh, no tengo ni idea de contra quién juga el Barça pero, eh, que tengo el trasero calentito gracias a la calefacción que tiene mi asiento y, eh, al descanso iré a tomar algo en el catering e igual ya me quedo ahí la segunda parte”.

No les tembló el pulso en votar a Rosell y Bartomeu

Suficiente silencio hay ya en el estadio en los partidos de liga como para que llenen un sector de pijos que jamás entenderán lo que hay en juego en ese césped. Jamás soltarán una lagrima cuando el equipo pierda en las grandes ocasiones ni sentirán que les falta el aliento cuando Messi decida por enésima vez levanatar a 100.000 personas de sus asientos.

Deportivamente el conjunto ha ido demostrando que esta mierda perfumada que es a día de hoy la directiva del Barça no debe influir en ellos.

Ahora el equipo no puede fichar, solo puede recuperar los dos jóvenes que están de Erasmus en Liverpool y en Vigo para tratar de aportar algo nuevo a la plantilla la temporada que viene. Aunque estos aprendices estimulan mucho la previsión que hacemos todos del año próximo, lo que el equipo más necesita son piezas en la defensa. Y estas piezas no existen ahora mismo.

De hecho, cuando salió a la luz la prohibición de la FIFA (la cual la directiva ya conocía hace más de un año y nadie dijo ni hizo nada) la desesperación fue tal que se llegó a decir que el Barça debería repescar a Bojan. ¡A Bojan?

Soñar con reunir los mejores futbolistas del mundo y que te acaben trayendo a Bojan debe ser como pedir una Voll Damm con un Marlboro en una terraza soleada un viernes por la tarde y que te traigan una Steinburg del mercadona caliente con un paquete de tabaco Elixir, sin papel y sin filtros una puta mañana de lunes nublada.

Los seguidores del club nos encontramos ahora buceando en un oceáno de incertidumbre, mentiras y miedo a que algún día estos fabulosos jugadores se cansen de todo esto y se vayan para siempre. Quizá Iniesta vuelva a Albacete para devolverlo a Primera División, quizá Busquets acabe pasando las tardes en un banco de un parque abandonado en su Badía del Vallès natal. Quizá Messi acabe volviendo a Argentina y se distraiga bebiendo mate y viendo vídeos suyos en canales cutres de Youtube de “cuando era lindo patear un balón para olvidar la oligárquica sociedad a la que estamos impuestos desde que nacemos”.

Ojalá esto nunca ocurra. Ojalá estos tres genios se retiren en la que siempre fue su casa. Una casa que han privatizado –como todo en estos tiempos- unos hombres que visten corbata y turbante para hacer de este equipo més que un (puti)club