Hay quien no se explica el regreso de estos dos futbolistas a su tierra natal, y es difícil de comprender. Robinho llegó a Madrid a la edad de 21 años, Florentino pagó 30 millones € por él y eso le acabó de convencer para cruzar el charco. Es curioso el concepto que tenemos aquí de cruzar el charco, futbolísticamente hablando. Este cruce se entiende como el viaje inevitable que debe hacer la estrella sudamericana apara triunfar en Europa. Este viaje es complicado, Neymar aún no lo ha hecho y no sabemos exactamente a qué espera. Pero supuestamente, cuando el típico joven jugador latino llega a una de las principales capitales europeas para demostrar en Champions lo que hacía en la Libertadores, lo hace para quedarse en Europa. Es decir, crecer en Sudamerica, explotar y consolidarse en Europa y acabar la carrera en su país natal, con unos kilos de más y con más fiesta que fútbol. Así se entiende el concepto de "cruzar el charco", pero Robinho y Pato no lo entienden así.
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| Pato y Robinho presentan dos vidas paralelas, unidos en Milán, ahora en Brasil ambos competirán por el Brasileirao. |
Robinho ha cruzado el charco demasiadas veces ya, dejó Brasil para llegar a Madrid, estuvo un año en Manchester y regresó a Santos para ganarse la confianza de su gente y poder llegar al Mundial de Sudáfrica. Llegó, pero Brasil decepcionó y Robinho también. Acabó la temporada en el City y se marchó a Milán, esta vez por 18 millones €, su precio ya no tenía nada que ver con los 43 millones que pagó el Manchester City. En el Milan llegó a ganar un Scudetto pero poco más. Ahora se le ve con un pie y medio en Brasil, donde sueñan con verle al lado de Neymar en Santos. Con 28 años no sabemos si colgará ahí sus botas o quizá aún quiere demostrarnos algo más en la Champions League.
La historia de Pato es más sencilla pero menos lógica. Alexandre iba por el camino de la idea que he dado de "cruzar el charco". Llamó la atención en Internacional de Porto Alegre al lograr un Mundial de Clubes de 2006, ese tan recordado por los culés y sobre todo por Ronaldinho -se quedó a las puertas de lograr el único gran título que le falta-, ya que los brasileños privaron al Barça de Rijkaard a poner la guinda en ese precioso pastel que había formado durante años. Pato fue titular en esa final en Yokohama y un año después ya estaba en Milan. Su carrera evolucionaba según lo previsto, le quedaba consolidarse en Europa con un grande como es el Milan. Pero no llegó a hacerlo.
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| En el Bernabéu todavía recuerdan los dos goles de Pato que dieron la victoria al Milan por 2-3 en la Champions del 2010. |
Pato siempre estuvo sobrevalorado a causa de las grandes expectativas que prometía de inicio y no acabó de cumplir. Es el típico jugador reconocido entre los jóvenes por una calidad que el videojuego FIFA exageró. Recuerdo meter hat-tricks con el brasileño, la mayoría llegaban tras un sútil "R1 + O". Los que juegan al videojuego me han comprendido.Ahora regresa a Brasil pero sin haber cumplido en el Milan lo que prometía. Es absurdo valorar a Pato como si su carrera estuviera llegando a su fin, tiene 23 años, los mismos que tenía su amigo Robinho cuando enamoraba en el Real Madrid, pese a que Fabio Capello no contara demasiado con él.

