martes, 19 de febrero de 2013

Por nuestros nietos

¿A alguien se le ocurre un contexto social peor que el que estamos viviendo en estos momentos? Seguramente los únicos que niegan esta precaria situación son los militantes del PP, así que si hay alguno leyendo esto, le invito cordialmente a que abandone mi blog,y ya puestos el país también, antes que lo haga yo.
Mientras todo lo que tenemos alrededor se derrumba y la crisis va a más (ya no solo la económica, sino la financiera, educativa e incluso la de valores) el fútbol, paradójicamente, se encuentra en el máximo auge jamás reconocido. Ya no solo por el "simple" hecho que hemos tenido la suerte de coincidir con el mejor equipo en mucho tiempo -por no decir de todos los tiempos y así evitar un debate tonto- y con el mejor jugador que se recuerda y que, posiblemente, se recordará.

Leo Messi el día en meter 4 goles al Arsenal en los cuartos
de final de la Champions League 2009/10.
Pero en cambio, cuando nuestros nietos nos pregunten que cómo jugaba ese maravilloso equipo del que tanto se hablará, que cómo lo hacía ese pequeño argentino para irse de todos los rivales sin alejar el balón un metro de su pie, nosotros tendremos la obligación de explicarlo todo. Ellos nos envidiarán, y cuando ya no quede ningún partido por explicar, ningún gol por describir y ninguna final que recordar, nos dirán "y la tele qué decía de todo esto?". Se hará el silencio. "Mira, a la televisión no le importaba lo que hiciera ese virtuoso jugador. La televisión, como todo en aquella época, solo miraba en beneficio propio, e inventaba trapos sucios". "¿Cómo es eso?" Preguntarán sin entender exactamente de qué les hablamos. "Se trata que el día en que Messi superó los 300 goles como culé, en la tele hablaban de esto:"


¿Qué podemos hacer nosotros ahora? Olvidar todo el ruido externo y centrarnos en el fútbol, en la pelota, en Messi, ya no solo por nuestro bien, sino para que nuestros nietos también puedan disfrutar esta magia mientras les contamos todas las efemérides del hombre perro. 

martes, 12 de febrero de 2013

"Chempions is back"

"Chempions is back!" le dice excitado un ayudante del servicio de limpieza de Londres a su superior, mientras ambos contemplan la belleza excelsa del estadio de Wembley. Los dos fijan su mirada hacia el estadio y, por un momento, imaginan a sus respectivos equipos jugando ahí el 25 de mayo. Un día antes de que un servidor cumpla dieciocho años. Cosas de la vida.

Esa es la verdadera pasión de la Champions, la de la gente. 69 días después, vuelve la Champions al aficionado al fútbol a modo de medicina. Una medicina necesaria, recomendable, que media Europa está esperando. La Champions es, para mi, de las tres mejores competiciones de fútbol en el mundo, solo por detrás de una Eurocopa y un Mundial, que es la concentración máxima de estrellas, países y aficionados al balónpie.
El estadio de Wembley ya espera a los dos finalistas,
la copa espera a su capitán para ser levantada hasta el olímpo de los campeones.

Escribo esto a unas 5 horas de que empiecen el Celtic-Juve y el Valencia-PSG, dos partidos mayúsculos, que aún no me han dejado decantarme por uno u otro. Acabaré viendo el partido de Mestalla. Por Ibra. Por Lavezzi. Por Lucas Moura... Definitivamente lo veré por Lucas Moura, con una esperanza crónica a que entre Marco Verrati unos minutos -dando por hecho de que no saldrá de titular-.

Pero el partido más esperado para todos, con respeto a los otros 7 partidos, es el Real Madrid - Manchester United. Creo que no es necesario justificar por qué veré ese partido, aunque estaré con el rabillo del ojo izquierdo puesto en Doneskt, que hay un gran partido también. 

El United llega en el mejor momento de forma de toda la temporada. Con un Tom Cleverley crecidísimo, que apunta a titular con Carrick. El Real ha recuperado a casi todos sus hombres, la defensa -que ha sido la clara mancha de este equipo esta temporada- tendrá un aspecto más decente que los últimos partidos. El estado de Xabi Alonso será determinante, pero sobre todo el de la estrella. El del hombre que será señalado por todos durante todo el partido, Cristiano Ronaldo, que se vuelve a enfrontar al equipo que le hizo el hombre que es ahora. Él ama el United, pero ama, por encima de todas las cosas, a él mismo, y a su palmarés, que quiere añadirle una Champions antes de dejar Chamartín. Solo queda olvidar los estúpidos "debates" que hay en los programas de tertúlia futbolística, las polémicas, los árbitros, y centrarnos en lo más bonito: el balón.