lunes, 13 de enero de 2014

Lukaku, Benteke y la Gran Fiesta: dos invitados para una sola entrada

A nadie le gusta quedarse sin poder entrar a una fiesta.

Pero ni tú has llegado hasta aquí para leer esto ni yo he dado un solo sorbo al té "Oriental Cherry"que aún arde. Por lo que me explayaré algo más.

Bélgica motiva mucho. Como un viernes por la noche en el que todoelmundosale, como el primer rayo de sol veraniego, como un viaje a una ciudad que aún no sepas pronunciar. Casi tanto como ésta última.

Lo cierto es que todos hablan de esta selección y nos preguntamos si no defraudará ante tantas expectativas, mancados de jugadores con experiencia en una Copa del Mundo. Ninguno de sus jugadores ha disputado un solo minuto en un Mundial. Normal, y es que ninguno de ellos era internacional absoluto en la última participación belga. 

Fue en el Mundial de Korea y Japón del 2002. Por aquel entonces Romelu Lukaku tenía nueve años y merendaba cada tarde un sandwich de chocolate, que su madre le preparaba con dulzura, en el parque que hacía esquina al lado de su casa. 

Ahora sigue merendando, ya lejos de ese parque, algo más light. Romelu sabe la trascendencia histórica que tiene para su país la presencia belga en el próximo Mundial. También sabe que Brasil será una fiesta durante el mes de competición. Observa su entrada a la fiesta y sonríe. Otro estaría nervioso pero él no. Nunca ha sido de esos a los que se les acelera el pulso ante grandes oportunidades.

Desde su bohemio y diáfano ático de las afueras de Liverpool observa su Whatsapp. Sí, igual que tú, Lukaku también comprueba la aplicación móvil cada cinco dichosos minutos. Es su buen amigo Christian Benteke que desde Birmingham le recuerda la fiesta de Brasil 2014. Ese buen amigo es, en parte, el que le privó de la titularidad en la fase de clasificación.

Sabemos que Bélgica juega con un solo delantero. Un solo cupo para dos delanterazos como son Christian y Romelu. Osea, una sola entrada a la fiesta para dos invitados. Suponemos que intentarán hablar con los porteros a última hora para que hagan la vista gorda pero todos los que lo hemos hecho sabemos que eso no es garantía de entrar.

Benteke y Lukaku ya se han enfrentado. El resultado fue 0-2 para el Everton
 y Romelu marcó un buen gol. Christian falló un penalti esa misma tarde.

Quizá Marc Wilmots, seleccionador de la selección y la única persona en el vestuario belga que disputó ese último Mundial en 2002, modifique el esquema táctico dando "entrada" a un segundo delantero. Pero, sinceramente, no consideramos esa opción ya que entonces se cargaría a un mediocentro, ya sea Witsel, Dembélé o Fellaini.

Una sola cosa tenemos clara a 5 meses vista de la fiesta de su vida. En estos cinco meses se deberán ganar la entrada metiendo goles en sus respectivos equipos. Lukaku suma 9 goles en la Premier League. Benteke solamente 4 y no marca desde el 14 de septiembre. La pugna por entrar a la fiesta está abierta.

Uno entrará y gozará de la lujuria cual Dioniso. Otro esperará en la puerta, apurando su cigarro, mientras el último bus nocturno se retrasa en la fría noche de la gran ciudad. 

jueves, 2 de enero de 2014

Sobre el futuro

(-) Saludos humilde escritor -si le podemos llegar a etiquetar como tal- de poca monta y de autoestima mayormente inestable. Vengo de realizar un viaje a través del tiempo y conozco -de tal forma- todo lo que acontecerá en el mundo y en las personas que lo conforman en los próximos años. ¿Querrías saber si tu altruista afición hacia la escritura se verá reconocida algún día económica y socialmente?

- No quiero conocer un solo instante de un futuro que aún no he vivido. Seré lo que la Vida tenga preparado para que sea. Viviré de algo que me aporte más felicidad que dinero, más autorealización que ascensos de rangos jerárquicos controlados con hilos y cuerdas bien tensas desde arriba por manos sucias y ensangrentadas.

(-) ¿Y usted, joven incomprendido, enamorado suicida, afortunado sin fortuna, querrías saber si éste amor que hoy goza existirá el día de mañana? ¿O, por su desgracia, un día verá como ésa llama se apagó después de avivarse en las tempestades más turbias y remotas imaginables?

-¡Por supuesto que no! -interrumpió iracundo el adolescente antes de que el hombre revelara un solo instante de su futuro como interrumpes al que te va a dar el resultado de un partido en directo que te estás grabando-. ¿Qué sentido tendría entonces saber que el amor es finito, aunque lo sea? Que todos los besos han quedado en vano y todas las noches prometidas que jamás existieron las puedes ver, por un instante, cuando buscas la luna.

Entonces el individuo que acaba de regresar de su agotador viaje temporal para y piensa. Y decide hablar con un acérrimo aficionado al fútbol. (-) ¿No querrás saber, tú que dedicas tu vida en torno a tu equipo, cuál será su rendimiento los próximos meses? ¿Si vuestro delantero acabará con la dichosa mala racha o si, por fin, ganaréis ese título que anheláis desde hace años?

-El seguidor ni siquiera piensa y firma sin leer la letra pequeña. Quiero saberlo todo -comentó exhausto el fiel hincha-. Quiero saber de una vez qué pasará esta temporada con el equipo (y aún más inquietado por el rendimiento del equipo enemigo).


Al revelarle el futuro y el hecho que en las cinco siguientes temporadas su equipo no ganó ni un solo trofeo, que su querido delantero se marchó al conjunto rival y la popularidad del club decrecería muchísimo a medio plazo, entonces ahí el arriesgado seguidor entendió que debió tomar la misma decisión que el ya considerado escritor y el joven enamorado.

No saben qué futuro les espera, y les inquieta claro, pero saben que en la imprevisibilidad de las cosas es donde y como se vive mejor.