Pero ni tú has llegado hasta aquí para leer esto ni yo he dado un solo sorbo al té "Oriental Cherry"que aún arde. Por lo que me explayaré algo más.
Bélgica motiva mucho. Como un viernes por la noche en el que todoelmundosale, como el primer rayo de sol veraniego, como un viaje a una ciudad que aún no sepas pronunciar. Casi tanto como ésta última.
Lo cierto es que todos hablan de esta selección y nos preguntamos si no defraudará ante tantas expectativas, mancados de jugadores con experiencia en una Copa del Mundo. Ninguno de sus jugadores ha disputado un solo minuto en un Mundial. Normal, y es que ninguno de ellos era internacional absoluto en la última participación belga.
Fue en el Mundial de Korea y Japón del 2002. Por aquel entonces Romelu Lukaku tenía nueve años y merendaba cada tarde un sandwich de chocolate, que su madre le preparaba con dulzura, en el parque que hacía esquina al lado de su casa.
Ahora sigue merendando, ya lejos de ese parque, algo más light. Romelu sabe la trascendencia histórica que tiene para su país la presencia belga en el próximo Mundial. También sabe que Brasil será una fiesta durante el mes de competición. Observa su entrada a la fiesta y sonríe. Otro estaría nervioso pero él no. Nunca ha sido de esos a los que se les acelera el pulso ante grandes oportunidades.
Desde su bohemio y diáfano ático de las afueras de Liverpool observa su Whatsapp. Sí, igual que tú, Lukaku también comprueba la aplicación móvil cada cinco dichosos minutos. Es su buen amigo Christian Benteke que desde Birmingham le recuerda la fiesta de Brasil 2014. Ese buen amigo es, en parte, el que le privó de la titularidad en la fase de clasificación.
Sabemos que Bélgica juega con un solo delantero. Un solo cupo para dos delanterazos como son Christian y Romelu. Osea, una sola entrada a la fiesta para dos invitados. Suponemos que intentarán hablar con los porteros a última hora para que hagan la vista gorda pero todos los que lo hemos hecho sabemos que eso no es garantía de entrar.
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| Benteke y Lukaku ya se han enfrentado. El resultado fue 0-2 para el Everton y Romelu marcó un buen gol. Christian falló un penalti esa misma tarde. |
Quizá Marc Wilmots, seleccionador de la selección y la única persona en el vestuario belga que disputó ese último Mundial en 2002, modifique el esquema táctico dando "entrada" a un segundo delantero. Pero, sinceramente, no consideramos esa opción ya que entonces se cargaría a un mediocentro, ya sea Witsel, Dembélé o Fellaini.
Una sola cosa tenemos clara a 5 meses vista de la fiesta de su vida. En estos cinco meses se deberán ganar la entrada metiendo goles en sus respectivos equipos. Lukaku suma 9 goles en la Premier League. Benteke solamente 4 y no marca desde el 14 de septiembre. La pugna por entrar a la fiesta está abierta.
Uno entrará y gozará de la lujuria cual Dioniso. Otro esperará en la puerta, apurando su cigarro, mientras el último bus nocturno se retrasa en la fría noche de la gran ciudad.
Una sola cosa tenemos clara a 5 meses vista de la fiesta de su vida. En estos cinco meses se deberán ganar la entrada metiendo goles en sus respectivos equipos. Lukaku suma 9 goles en la Premier League. Benteke solamente 4 y no marca desde el 14 de septiembre. La pugna por entrar a la fiesta está abierta.
Uno entrará y gozará de la lujuria cual Dioniso. Otro esperará en la puerta, apurando su cigarro, mientras el último bus nocturno se retrasa en la fría noche de la gran ciudad.
