jueves, 19 de febrero de 2015

Simon & Brian siguieron bebiendo en Southampton (Parte II)

En Inglaterra anochece rápido. Antes de las doce de la mañana ya nadie duda en darte las 'buenas tardes' en lugar de los 'buenos días'. Los días duran 24 horas en todo el planeta, aunque para algunos se les hagan más largas que a otros. En el Reino Unido, y más en otoño, hay que aprovechar muy bien las horas y eso hice.

Nos fuimos de un pub y luego fuimos a otro. Luego creo que a otro y antes de dirigirnos definitivamente a St. Mary's mis nuevos amigos compraron lo que aquí sería "el bocata de antes del partido" pero poco se parecía a un bocata. De hecho no se parecía prácticamente a nada.

Simon nos dijo a Brian y a mi la apuesta que había hecho para el partido, un Southampton - Leicester, recordemos. "4-0 con gol de Dusan Tadic" dijo. Se llevaba mucho dinero y sus ojos parecían brillar mientras hacía cálculos y se imaginaba con la pasta. Pero pronto Brian le bajó de la nube con una de sus grandes intervenciones.

"Esa apuesta está perdida" dijo riendo pero en serio. "Tadic is a 'playmaker'", concepto usado en Inglaterra para referirse a un creador de juego. "Tadic apenas lleva dos goles en el campeonato" recalcó  Brian. A Simon dejaron de brillarle los ojos y se encendió el cigarro que había apagado y guardado en el paquete dos minutos antes al entrar en la tienda de 'fast food'.




Ellos tenían para rato, aún quedaba media hora para el partido y ya estaban cuadrando su tiempo para la cerveza de antes del partido. Yo fui a comprarme la camiseta del equipo. Me sentía uno más de ellos pero ellos no me verían como tal hasta que no luciera sus colores, pensé.

Me dieron su número de teléfono y quedamos en llamarnos después del partido. Compré la camiseta, me puse 'Tadic 11' en la espalda y respondí con un 'Yes, please' cuando me preguntaron si quería el logo de la Premier League en las mangas por cuatro libras más. Busqué y rebusqué en la cartera y acabé juntando los billetes para pagarlo pero me quedé sin dinero.

Entonces recordé que no había comido nada desde ese sandwich en la estación de buses de Bournemouth antes de las once de la mañana. No le di más importancia al tema porque, de repente, me vi dentro del campo. Encontré mi asiento y a partir de ahí presencié uno de los espectáculos deportivos más divertidos y enriquecedores de mi vida. No se puede explicar porque se tiene que sentir y no creo que estas líneas puedan calar tan hondo como lo hizo esa atmósfera de St. Mary's a mi. No sería justo entonces, describirlo quedándome lejos de lo que realmente fue.

Ganamos dos a cero. Shane Long, que regresaba de una lesión tras varias semanas, marcó los dos goles, sus dos primeros goles de la temporada. Fumé un cigarro esperando a mis colegas. Se retrasaban pero no llegué a pensar que se habían ido sin mi . Y claro que no lo hicieron. Nos fuimos de las instalaciones deportivas del club comentando la jugada. Yo disfrutaba de la conversación. Simon se mostraba rígido en todas sus ideas, necesitaríamos muchas tardes como ésa para convencerle de algo ajeno a sus ideales, pensé. Brian, como siempre el más calmado, intervenía en la conversación cuando Simon cogía aire para seguir hablando. Era divertido.

Fuimos a un último pub antes de coger el bus. Les expliqué que gasté todo mi dinero en la camiseta y que no había podido ni comer, por lo tanto, ellos me tendrían que seguir invitando. Pero no tenían ningún problema en ello. No andaban sobrados seguramente pero lo que sí les sobraba era bondad, eso fue algo que percibí desde el principio. Nos bebimos rápidamente las cervezas, igual la segunda ronda era rechazable pero ¿quién de vosotros les habría dicho que no?

Corrimos durante diez minutos para no perder el bus. Luego esperamos durante quince al mismo en la parada. Puntualidad inglesa, versión sureña. La gente me miraba. ¿Qué coño haría un adolescente con acento raro con dos tipos medio borrachos, gritones y mal vestidos? Yo les seguía el rollo y me divertía. Al fin y al cabo entenderme y comunicarme con ellos dos me parecía bastante más meritorio que cualquier estúpido número en cualquier estúpida prueba en el instituto. Y no saben (los números) lo gratificante que es eso.