jueves, 2 de enero de 2014

Sobre el futuro

(-) Saludos humilde escritor -si le podemos llegar a etiquetar como tal- de poca monta y de autoestima mayormente inestable. Vengo de realizar un viaje a través del tiempo y conozco -de tal forma- todo lo que acontecerá en el mundo y en las personas que lo conforman en los próximos años. ¿Querrías saber si tu altruista afición hacia la escritura se verá reconocida algún día económica y socialmente?

- No quiero conocer un solo instante de un futuro que aún no he vivido. Seré lo que la Vida tenga preparado para que sea. Viviré de algo que me aporte más felicidad que dinero, más autorealización que ascensos de rangos jerárquicos controlados con hilos y cuerdas bien tensas desde arriba por manos sucias y ensangrentadas.

(-) ¿Y usted, joven incomprendido, enamorado suicida, afortunado sin fortuna, querrías saber si éste amor que hoy goza existirá el día de mañana? ¿O, por su desgracia, un día verá como ésa llama se apagó después de avivarse en las tempestades más turbias y remotas imaginables?

-¡Por supuesto que no! -interrumpió iracundo el adolescente antes de que el hombre revelara un solo instante de su futuro como interrumpes al que te va a dar el resultado de un partido en directo que te estás grabando-. ¿Qué sentido tendría entonces saber que el amor es finito, aunque lo sea? Que todos los besos han quedado en vano y todas las noches prometidas que jamás existieron las puedes ver, por un instante, cuando buscas la luna.

Entonces el individuo que acaba de regresar de su agotador viaje temporal para y piensa. Y decide hablar con un acérrimo aficionado al fútbol. (-) ¿No querrás saber, tú que dedicas tu vida en torno a tu equipo, cuál será su rendimiento los próximos meses? ¿Si vuestro delantero acabará con la dichosa mala racha o si, por fin, ganaréis ese título que anheláis desde hace años?

-El seguidor ni siquiera piensa y firma sin leer la letra pequeña. Quiero saberlo todo -comentó exhausto el fiel hincha-. Quiero saber de una vez qué pasará esta temporada con el equipo (y aún más inquietado por el rendimiento del equipo enemigo).


Al revelarle el futuro y el hecho que en las cinco siguientes temporadas su equipo no ganó ni un solo trofeo, que su querido delantero se marchó al conjunto rival y la popularidad del club decrecería muchísimo a medio plazo, entonces ahí el arriesgado seguidor entendió que debió tomar la misma decisión que el ya considerado escritor y el joven enamorado.

No saben qué futuro les espera, y les inquieta claro, pero saben que en la imprevisibilidad de las cosas es donde y como se vive mejor.

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