Aún me recuerdo en clase de informática, ya hará dos años, consultando los últimos resultados del Dortmund en Europa League. El equipo había quedado quinto la temporada anterior en Bundesliga, la Bundesliga 2009/10, con un Mesut Özil como máximo asistente de la competición -que con Marko Marin formaban una pareja deliciosa en tres cuartos de campo del Bremen-. En esa misma Bundesliga asomaba la cabeza, ya con clase, un jovencísimo Toni Kroos, cedido en el Leverkusen.
La temporada siguiente, el Dortmund fue campeón de liga, pasando por encima de todos los equipos que se ponían por delante. Aquella temporada ganaron 1-3 en el Allianz, en el partido que mató a los bávaros -que acabaron terceros esa temporada- con un Nuri Sahin imenso.
| Con Reus caído en una banda y Mario con más profundidad por el centro, Klopp ha mejorado el ataque borussen. |
Habían llegado nuevas caras, Shinji Kagawa se atrevió a ir a una desconocida ciudad industrial alemana, el Dortmund lo fichó por 350.000€. El japonés me enamoró desde el primer día, además coincidió con la Copa Asiática de 2011, que ganó Japón en Catar. Kagawa no pudo jugar la final contra Australia por lesión, pero yo celebré el título nipón por él, y por un Keisuke Honda que acabó siendo nombrado mejor del torneo.
Tal era mi fanatismo por el Borussia que decidí ir a comprar su camiseta. El dilema inevitable hasta llegar a la tienda era el jugador. Estaba entre Sahin y Kagawa, curiosamente los dos que se fueron, pero es que Götze ahí era solo un niño con el 31 en la espalda, Lewandowski -que hoy le ha metido 4 goles al Real Madrid- aguardaba en la sombra de un goleador Lucas Barrios. Me decanté por la de Kagawa "23", esa camiseta que ya tengo lista para vestir mañana con orgullo. Es el orgullo del equipo pequeño, un equipo, que gracias a un hombre con un proyecto entre ceja y ceja, hoy ya es respetado en todo el mundo o va a empezar a serlo.
Amigos, ese Dortmund que hace cuatro días caía en fase de grupos de la Europa League con el Sevilla, sin que nadie supiera de su existencia ni de su excitante fútbol. Ese equipo que tenía que ganar en el Pizjúan y no lo hizo, estaba formado por jugadores como: Weidenfeller, Piszczec, Subotic, Hummels, Schmelzer, Sahin, Bender, Götze, Kagawa, Barrios, Blaszczykowski, Lewandowski. Ya era un 4-2-3-1, Kloppo siempre lo tuvo claro. De los 14 jugadores que jugaron esa fría noche de diciembre del 2010, hoy muchos de ellos han dado una exhibición al mejor equipo del siglo XX, al club más laureado, no solo en esa competición sino en la historia. De 14, 10 han jugado hoy contra el Real Madrid. Para que os hagáis una idea que el equipo está cimentado en los mismos pilares. Ahora Lewandowski marca mucho más, está Reus, más determinante que Kagawa, y qué decir de la progresión de los amigos Hummels-Subotic o de Götze.
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| El excéntrico entrenador criado en Mainz no deja de sorprendernos. |
Hoy no solo ha ganado un equipo superior, hoy se consolida un proyecto iniciado hace años por un hombre loco, que un buen día decidió cambiar la historia de un precioso equipo de fútbol.

Que gran Adri!! Vull la champions a Dortmund. @uriventura9
ResponderEliminarSon los pequeños y locos hombres los que cambian el mundo, y el fútbol.
ResponderEliminar@uriventura9 I jo! M'he emocionat escrivint-ho, espero que vosaltres també llegint-ho.
ResponderEliminar@josep0lo Pues sí, basta con tener una idea que te motive y arrancarla, la locura ayuda, sí.