El chico conoce a la chica, y, joder, se entienden. Pasa un año y deciden iniciar la relación con más formalidad, los dos están expectantes ante lo que sueñan con hacer juntos. Y lo hacen.
Recorren Europa cogidos de la mano. La chica creía, antes de conocer al mozo, que no volvería a vivir lo que, años y años atrás, vivió con otro hombre. Ese hombre, "el viejo", que cambió su vida y su historia y se largó. Algunos años oye por la radio, casi sin querer, que el antiguo chico quiere volver a por ella, pero suele acabar en nada.
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| El chico, haciendo soñar a la chica en Europa. |
La huella que dejó el viejo es ya imborrable para la mujer, pero ésta aún sueña con que el chico joven profundice una huella más intensa y emotiva que la del viejo. Y parecía imposible.
Y justo en ese momento de la historia y de la vida en que parece que todo va bien y solo puede ir a mejor, aparece el malo. Un tío chulo, vacilón y burlesco que quiere separar al chico y la chica para siempre. Como no, a base de dinero.
Esta historia no conoce aún un final, porque está por escribir. Solo sabemos que el final lo decidirá el chico y según su decisión sabremos si ese amor por la chica es tan real como para superar al del viejo. O acaba siendo uno más que hizo bailar a la chica más bella del local para largarse de la forma más cruel.
Los protagonistas de esta historia los podríais haber vaticinado ya. El chico es Edinson Cavani. La chica se hace llamar Nápoles. Y sí, el malo es Román Abramóvich y les quiere separar. Y por si no habéis desenmascarado "al viejo", le llaman Diego y solía llevar el 10 en la espalda.

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