sábado, 6 de julio de 2013

Una historia de (des)amor II

Parece que la historia va llegando a su fin, o eso creen los más positivos, algunos ya la dan por terminada. El chico, pese a su amor real por la chica, no para de hacerle ojitos a otras. Eso no sienta nada bien a la chica, y con lo largo -pero a su vez efímero- que es el verano, nadie duda que en alguna noche clara cesará el amor y todos los recuerdos que juntos ya han dejado para la historia. Y ahora te das cuenta que solo es eso, historia.

Ahí comprendes las vueltas que da la vida en cuestión de segundos, y lo ves todo negro. Negro para comer, incluso para escribir. Las cosas dejan de tener sentido porque el sentido a las cosas se lo daba ella. El chico, que antes creía que había acertado con su decisión, ahora se pregunta, como si de un soliloquio se tratara, -porque no tiene a nadie más que su propia soledad- cómo fuí tan esúpido. 

Os avisé que esta historia lo tenía todo. Lo que no os dije es que el protagonista de esta historia, también soy yo.

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