lunes, 23 de septiembre de 2013

En la mente de Moyes

En la escéptica mente de David Moyes circulan muchas preguntas a gran velocidad -mayor que la del juego del Manchester United estos días- mientras sus respuestas hacen estragos -cual pase al espacio errado de Ashley Young-. No es fácil sustituir a un hombre que lo ha sido todo para alguien, joder -piensa cuando se harta de leer críticas en los periódicos británicos hacia su persona un rutinario lunes por la mañana cuando aún no ha hincado un solo mordisco al sandwich de pavo que le recuerda, nostálgicamente, a los de su madre en su infancia en Escocia. Aunque en Manchester están malísimos- piensa el glasweigan.

Él también es escocés, joder- le dice su patriotismo inculcado desde pequeño. Pero la responsabilidad le evita argumentarse de tal forma mientras quiere tomar el mando de la complicada situación. 

Quizá necesitábamos algo más que Fellaini, quizá Fellaini no debe jugar tan atrás, quizá los jugadores echen de menos a Ferguson- se cuestiona justo antes de entrar al campo de entrenamiento a medida que va viendo llegar a sus hombres, y uno de ellos se le acerca. Y tiene el pelo afro.

David Moyes fichó a Fellaini del Standard Liège
cuando apenas tenía 20 años
He leído la prensa hoy- le comenta el belga de origen marroquí con claros esbozos de lamento en su rostro. No hagas caso, esto recién ha empezado. Tú siempre confiaste en mí y yo te lo devolveré- dice Marouane intentando que esos pobres reflejos faciales no se contagiaran con el resto. 

Y sólo después de oírle; sus ideas, sus jugadores, las cosas más diminutas de la vida, incluso los sandwiches de pavo de Manchester, parecen haber dejado el turbio tono oscuro con el lo veía antes, para dar paso al nítido, incierto, pero excitante, futuro de nuestras vidas.

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