Me desperté preguntándome cómo había llegado
hasta casa. Porqué me había acostado con la ropa puesta. Porqué ese hedor a garrafón. Porqué me dolían las piernas
como si hubiera corrido una maratón. Bah, realmente era una mañana de sábado
más en nuestra excitante vida adolescente. Subí la persiana de mi cuarto –sin subir la cortina del todo, como me han enseñado- y los primeros rayos de luz natural impactaron en mi
resacoso rostro teóricamente fatigado. Pero no sentía ninguna sensación que pudiera llegar a considerarse mínimamente negativa: era sábado, era joven y había Premier League.
El clásico partido de las 13:45 de los
Saturdays estaba acabando. O lo que es lo mismo, el que ven los que no han
salido de fiesta. Ya sea por la pasta, el curro o porque están cruzando la
temida y estrecha frontera entre el júbilo, alocado y huidizo adolescentismo y el pre-puretismo. Aviso: el primer síntoma de pre-puretismo es ése,
quedarse un viernes en casa, con una manta, un pijama feo y una peli mala de fondo
mientras tratas de convencerte a ti mismo de que “hoy no hay que salir porque no hacen nada”.
Se hicieron las 16:00h. y, pese a la
insistencia de mi madre por comer algo, conseguí hacerle comprender que aún no
tenía hambre. Aunque la tuviera –que no lo recuerdo- yo quería ver la Premier.
Empezaba la segunda y potente hornada de partidos en Inglaterra de los sábados.
Y con ella la primera decisión complicada del día que hay que tomar: qué
partido vemos.
En este caso no fue nada complicado.
Acostumbro a elegir ver partidos de los equipos de media-baja tabla porque es
donde encuentro el mayor romanticismo a la competición. Pero ese no era un
sábado cualquiera. Elegí ver al Liverpool. Y, horas más tarde, descubriría que
había acertado con mi convincente y poco premeditada elección.
Este Liverpool mola más verlo de resaca y
ahora entenderéis el motivo. Los primeros flash-backs de la noche te vienen al cerebro cuando los Reds se avanzan en el marcador. Joer, ¿ése es Sturridge celebrando un
gol o uno de los colegas bailoteando mientras trata de sostener el cubata y sus
pies en perfecto equilibrio?
No hay hambre pero hay sed. Sed de agua,
claro. Cuando estás cerca de terminarte la botella de 1,5L en menos de una hora
aparece el segundo flash-back. Así de repente. Se ha generado una "pequeña" trifulca en el área
del Liverpool. Ves a Skrtel enfurecido empujando a un rival porque éste había
vacilado antes a Glen Johnson y recuerdas la pelea. Joder, la pelea ¿pero qué
coño hicimos anoche? ¿A caso representa que ahora vamos buscando problemas o
algo? Naah, simplemente defenderíamos a un hermano, como hizo el central del L'pool.
El juego se reanuda. Cada vez comprendes menos
cosas. Seguramente porque ya han pasado unos minutos y el tiempo es eso,
incomprensión, aunque aveces pensemos lo contrario.
Parecía que ya lo habías visto todo pero faltaba el protagonista de la película: Luis Suárez. El tipo coge el balón y se marcha de tres hombres fácilmente. Crees que la va a meter por la escuadra pero de repente pierde el balón, se le cruzan los cables, y le pega una desconsiderada patada al rival. Roja directa. Se acabó la fiesta para Suárez antes de tiempo. Esto me suena... Te dice la quijotera. Claaaaaro, la imagen de Suárez dejando el césped e insultando a todo Dios te hace venir a la memoria una escena. Tu colega yéndose "expulsado" del garito por yoquéséqué mientras los porteros trataban de apaciguarlo. Horas más tarde lees que la sanción a Suárez es de 4 partidos. Esperas que a tu colega le caigan menos.
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| Sterling corriendo la banda. |
Rueda el balón en Anfield y ahora es Sterling
el personaje principal. Corre como si no hubiera un mañana por la banda derecha
mientras le persige un defensor malhumorado. Joder, ¡pero si soy yo! Entonces lo
recuerdas: te ves a ti corriendo igual que Raheem delante de la policía. ¡Por
eso me dolían tanto las piernas! Empiezas a atar cabos. A poner piezas al
puzzle nocturno que hay en tu cabeza. Espero que hiciera como Sterling y no me
cogiera la dichosa “defensa del orden y la ley” piensas cada vez más confundido.
He logrado recordar casi todo lo que pasó anoche gracias al Liverpool. Gracias al fútbol.
No te has dado cuenta y el partido ha
finalizado. Se acabó la música. Abrieron las luces. Bajaron el telón. Todos a casa.
¡Y una mierda!
Nosotros nos vamos de after. Digo, a la prórroga.


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