martes, 4 de marzo de 2014

Al Liverpool hay que verlo de resaca


Me desperté preguntándome cómo había llegado hasta casa. Porqué me había acostado con la ropa puesta. Porqué ese hedor a garrafón. Porqué me dolían las piernas como si hubiera corrido una maratón. Bah, realmente era una mañana de sábado más en nuestra excitante vida adolescente. Subí la persiana de mi cuarto –sin subir la cortina del todo, como me han enseñado- y los primeros rayos de luz natural impactaron en mi resacoso rostro teóricamente fatigado. Pero no sentía ninguna sensación que pudiera llegar a considerarse mínimamente negativa: era sábado, era joven y había Premier League.

El clásico partido de las 13:45 de los Saturdays estaba acabando. O lo que es lo mismo, el que ven los que no han salido de fiesta. Ya sea por la pasta, el curro o porque están cruzando la temida y estrecha frontera entre el júbilo, alocado y huidizo adolescentismo y el pre-puretismo. Aviso: el primer síntoma de pre-puretismo es ése, quedarse un viernes en casa, con una manta, un pijama feo y una peli mala de fondo mientras tratas de convencerte a ti mismo de que “hoy no hay que salir porque no hacen nada”.

Se hicieron las 16:00h. y, pese a la insistencia de mi madre por comer algo, conseguí hacerle comprender que aún no tenía hambre. Aunque la tuviera –que no lo recuerdo- yo quería ver la Premier. Empezaba la segunda y potente hornada de partidos en Inglaterra de los sábados. Y con ella la primera decisión complicada del día que hay que tomar: qué partido vemos.

En este caso no fue nada complicado. Acostumbro a elegir ver partidos de los equipos de media-baja tabla porque es donde encuentro el mayor romanticismo a la competición. Pero ese no era un sábado cualquiera. Elegí ver al Liverpool. Y, horas más tarde, descubriría que había acertado con mi convincente y poco premeditada elección.

Este Liverpool mola más verlo de resaca y ahora entenderéis el motivo. Los primeros flash-backs de la noche te vienen al cerebro cuando los Reds se avanzan en el marcador. Joer, ¿ése es Sturridge celebrando un gol o uno de los colegas bailoteando mientras trata de sostener el cubata y sus pies en perfecto equilibrio? 

Podría ser Sturridge celebrando un gol
 o un compañero bailando en la disco.

No hay hambre pero hay sed. Sed de agua, claro. Cuando estás cerca de terminarte la botella de 1,5L en menos de una hora aparece el segundo flash-back. Así de repente. Se ha generado una "pequeña" trifulca en el área del Liverpool. Ves a Skrtel enfurecido empujando a un rival porque éste había vacilado antes a Glen Johnson y recuerdas la pelea. Joder, la pelea ¿pero qué coño hicimos anoche? ¿A caso representa que ahora vamos buscando problemas o algo? Naah, simplemente defenderíamos a un hermano, como hizo el central del L'pool. 

El juego se reanuda. Cada vez comprendes menos cosas. Seguramente porque ya han pasado unos minutos y el tiempo es eso, incomprensión, aunque aveces pensemos lo contrario.

Parecía que ya lo habías visto todo pero faltaba el protagonista de la película: Luis Suárez. El tipo coge el balón y se marcha de tres hombres fácilmente. Crees que la va a meter por la escuadra pero de repente pierde el balón, se le cruzan los cables, y le pega una desconsiderada patada al rival. Roja directa. Se acabó la fiesta para Suárez antes de tiempo. Esto me suena... Te dice la quijotera. Claaaaaro, la imagen de Suárez dejando el césped e insultando a todo Dios te hace venir a la memoria una escena. Tu colega yéndose "expulsado" del garito por yoquéséqué mientras los porteros trataban de apaciguarlo. Horas más tarde lees que la sanción a Suárez es de 4 partidos. Esperas que a tu colega le caigan menos.

Sterling corriendo la banda.

Rueda el balón en Anfield y ahora es Sterling el personaje principal. Corre como si no hubiera un mañana por la banda derecha mientras le persige un defensor malhumorado. Joder, ¡pero si soy yo! Entonces lo recuerdas: te ves a ti corriendo igual que Raheem delante de la policía. ¡Por eso me dolían tanto las piernas! Empiezas a atar cabos. A poner piezas al puzzle nocturno que hay en tu cabeza. Espero que hiciera como Sterling y no me cogiera la dichosa “defensa del orden y la ley” piensas cada vez más confundido.

He logrado recordar casi todo lo que pasó anoche gracias al Liverpool. Gracias al fútbol. 

No te has dado cuenta y el partido ha finalizado. Se acabó la música. Abrieron las luces. Bajaron el telón. Todos a casa. 

¡Y una mierda! Nosotros nos vamos de after. Digo, a la prórroga. 

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