viernes, 28 de febrero de 2014

La cintura de Halilović

Hay personas que nos enamoramos fácilmente de una cintura. No es necesario estar en la discoteca de siempre, con los amigos de siempre, sonando de fondo la canción de siempre y con el vaivén de siempre. Yo me enamoré de la cintura de Halilović estando en mi cuarto, sobrio y lo único que se escuchaba era el comentarista de una televisión -en los tiempos que corren presumiblemente sería de pago- croata. Era una tarde cualquiera para cualquier otra persona que no fuera yo.

Sin saber el motivo aparente sentí superlativamente una conexión con ese futbolista casi pre-adolescente. Algo llamaba la atención. Había algo especial ahí. Algo hacía que, aunque el balón no lo tuviera él, aunque Alen estuviera a 40 metros de la jugada, los ojos se te quedaban fijados en él. Era inevitable. Era su cintura.

Hay chicas que tienen la habilidad de dejar a hombres por el suelo con su cadera y no como resultado de lo que hayan podido consumir estos previamente. Es una faceta que se puede tener o no: tirar individuos que tratan de seguir su serpenteante paso al húmedo césped. O hacer lo propio con los seguidores que siguen el partido desde casa y caen literalmente del sofá del salón cuando el chico se saca la enésima filigrana. Alen tiene esa destreza pero no la pone en práctica en fiestas o raves. Él prefiere hacerlo en el campo.

Cuando Halilović está contento lo sabemos en seguida.
Me di cuenta que era un jugador diferente. Hay gente que se ofende si la catalogas de "distinto" pero en una sociedad egocéntrica, codiciosa y avara yo lo considero todo un halago. Él era y es eso, "peculiar". No es ninguna casualidad que sea zurdo ya que aquí no hay sitio para el azar. Su forma de poner el cuerpo. Cómo torcía los brazos. Y las manos recordaban al mismo Ronaldinho dejando sentados a Míchel Salgado, Iván Helguera y Sergio Ramos en una misma jugada en menos de 10 segundos. 

Y es que en menos de diez segundos un futbolista desconocido se puede convertir en uno de tus favoritos. En menos de diez segundos la persona más importante en tu vida puede irse para siempre. En menos de diez segundos lo puedes perder todo o ganar nada. En menos de diez segundos puedes tener una idea que pueda cambiar la totalidad de las cosas que te rodean y entonces, igual que vino, se marche antes de que la puedas poner sobre el papel. Pero lo bueno de esto es que Halilović tendrá algo más que diez segundos para ganarse la confianza de una afición exigente, silenciosa, resultadista y con la memoria más efímera que la de un pez. Y no será nada fácil.

Quizá esto no te ha aclarado las dudas que tenías antes de llegar hasta aquí: ¿En qué posición del campo juega mejor? ¿Lo han fichado para el primer equipo o para el B? ¿A caso lo quieren ceder? ¿A caso está completamente cerrado el acuerdo o éste tío se está precipitando como siempre? ¿Qué hay de la irregularidad del jugador la que tanto he oído hablar por ahí? 

Todas estas preguntas te las responderán los medios de información durante los próximos días. O al menos así debería ser si estos escribieran para informar a la plebe y no para crearte una opinión que es la que quieren que todos tengamos.

Éste es uno de los muchos de los vídeos que circulan desmesuradamente en estos momentos por la red donde vemos algunas de las mejores jugadas del chico de 17 años nacido en Dubrovnik:


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