Defendería a Alexis Sánchez del
ataque de los romanos con un simple escudo de paja y un palo medio
roto. Le defendería ante los reproches de su madre cuando el pobre
no hubiera hecho su cama ni recogido los calcetines. Incluso lo haría
hasta el final si le pegara el salto a su mujer -porque, al fin y al
cabo, todos somos humanos, osea animales, osea nos equivocamos-.
Siempre habrá una parte de Alexis en
mi. Alexis representa el error y la corrección. La perseverancia y
el creer en uno mismo cuando nadie más lo hace. El tocopillano
empezó a recibir serias críticas desde el bando culé durante una
mala época. El tipo no estaba acertado de cara a puerta esas semanas
y falló algunos goles cantados. “¡Pero si eso lo meto yo!”
se había escuchado alguna que otra vez en las graderías del Camp
Nou cuando el chileno erraba.
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| Alexis y la red del Camp Nou. Historias de amor y odio. |
Pronto esa opinión se propagó como un
virus letal pero él tenía la medicina. Ofrecía una dosis cada
semana pero ya era tarde para muchos. Alexis ya tenía la etiqueta de
“paquete”, “malo” o -lo peor que le
podía pasar- la de “éste tío no es pa'l Barça”.
Cuando percibí que este virus se
expandía desproporcionalmente decidí hacer algo al respecto. Poco
podía hacer pero al menos serviría para sentirme mejor con él y
conmigo mismo. En varias fiestas mayores de la zona, cuando a mi
subconsciente le apetecía, preguntaba a la gente si era
“pro-Alexis” o “anti-Alexis”. La gente se mostró,
lamentablemente, anti-Alexista en un 99% de las veces. Entonces
entraba mi discurso donde le ponía por las nubes -con la típica
exageración casi involuntaria de cuando uno está ebrio-.
Igual no servía de mucho pero quizá
alguno de esos individuos se despertó al día siguiente amando a
Alexis sin saber por qué -igual que no sabrían qué pasó anoche-.
Ahora llega el momento del texto donde
empiezo a dar datos inútiles con la cantidad de goles, asistencias o
intervenciones de mérito del chileno en su estancia en Can Barça.
Pero paso. De hecho tengo la Wikipedia abierta y simplemente debería
copiar y pegar numeritos hasta que fuera suficiente, pero no será el
caso.
Si habéis visto a Alexis Sánchez
jugar más de 15 o 20 veces y aún no os gusta, no hay remedio, no os
gustará jamás. En este caso os recomiendo que os compréis un
season ticket del Arsenal, nada barato, por cierto, y rajéis
de Alexis cuando toque cada balón -como muchos hacían en el feudo
blaugrana- y, ya de paso, os quedéis afónicos cuanto antes mejor.
Pero si tú estás en el otro bando. Si
eres de los míos. De los que amamos y amaremos al tocopillano
siempre: tras sus pases “a la nada” o sus goles “de la nada”.
Que sepas que no estás solo. Ni loco. Mira, aquí en Bournemouth hay
muchísima gente del Arsenal, me atrevería a decir que es el club
con mayor masa social. Pues ya están alucinando con él y la Premier
ni siquiera ha empezado.
No sé cuánto tiempo me quedaré aquí
pero si sé que me empiezo a sentir como en casa. También sé que estoy más
cerca de Alexis de lo que creía y eso, en cierto modo, me hace
sentir cerca de casa. Gracias, jugadorasso.

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