miércoles, 13 de agosto de 2014

Defendiendo a Alexis

Defendería a Alexis Sánchez del ataque de los romanos con un simple escudo de paja y un palo medio roto. Le defendería ante los reproches de su madre cuando el pobre no hubiera hecho su cama ni recogido los calcetines. Incluso lo haría hasta el final si le pegara el salto a su mujer -porque, al fin y al cabo, todos somos humanos, osea animales, osea nos equivocamos-.

Siempre habrá una parte de Alexis en mi. Alexis representa el error y la corrección. La perseverancia y el creer en uno mismo cuando nadie más lo hace. El tocopillano empezó a recibir serias críticas desde el bando culé durante una mala época. El tipo no estaba acertado de cara a puerta esas semanas y falló algunos goles cantados. “¡Pero si eso lo meto yo!” se había escuchado alguna que otra vez en las graderías del Camp Nou cuando el chileno erraba.

Alexis y la red del Camp Nou. Historias de amor y odio.
Pronto esa opinión se propagó como un virus letal pero él tenía la medicina. Ofrecía una dosis cada semana pero ya era tarde para muchos. Alexis ya tenía la etiqueta de “paquete”, “malo” o -lo peor que le podía pasar- la de “éste tío no es pa'l Barça”.

Cuando percibí que este virus se expandía desproporcionalmente decidí hacer algo al respecto. Poco podía hacer pero al menos serviría para sentirme mejor con él y conmigo mismo. En varias fiestas mayores de la zona, cuando a mi subconsciente le apetecía, preguntaba a la gente si era “pro-Alexis” o “anti-Alexis”. La gente se mostró, lamentablemente, anti-Alexista en un 99% de las veces. Entonces entraba mi discurso donde le ponía por las nubes -con la típica exageración casi involuntaria de cuando uno está ebrio-.

Igual no servía de mucho pero quizá alguno de esos individuos se despertó al día siguiente amando a Alexis sin saber por qué -igual que no sabrían qué pasó anoche-.

Ahora llega el momento del texto donde empiezo a dar datos inútiles con la cantidad de goles, asistencias o intervenciones de mérito del chileno en su estancia en Can Barça. Pero paso. De hecho tengo la Wikipedia abierta y simplemente debería copiar y pegar numeritos hasta que fuera suficiente, pero no será el caso.

Si habéis visto a Alexis Sánchez jugar más de 15 o 20 veces y aún no os gusta, no hay remedio, no os gustará jamás. En este caso os recomiendo que os compréis un season ticket del Arsenal, nada barato, por cierto, y rajéis de Alexis cuando toque cada balón -como muchos hacían en el feudo blaugrana- y, ya de paso, os quedéis afónicos cuanto antes mejor.

Pero si tú estás en el otro bando. Si eres de los míos. De los que amamos y amaremos al tocopillano siempre: tras sus pases “a la nada” o sus goles “de la nada”. Que sepas que no estás solo. Ni loco. Mira, aquí en Bournemouth hay muchísima gente del Arsenal, me atrevería a decir que es el club con mayor masa social. Pues ya están alucinando con él y la Premier ni siquiera ha empezado.

No sé cuánto tiempo me quedaré aquí pero si sé que me empiezo a sentir como en casa. También sé que estoy más cerca de Alexis de lo que creía y eso, en cierto modo, me hace sentir cerca de casa. Gracias, jugadorasso.


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