Al principio no me pareció una tarea ni complicada ni nada forzosa, simplemente sabía que de vez en cuando tenía que echarle algo de agua a la planta para que siguiera su función vital de hacer de mi nuevo cuarto un lugar más salvaje y natural. Los pósters de Kagawa con la camiseta del Borussia Dortmund (de la revista alemana Bravo Sport) y el de Edi Cavani con el Napoli (de la revista Napolíssimo comprada por mí en el aeropuerto de Roma hace ya tres años) le dieron una atmósfera más propia al lugar y pronto dejé de sentir que estaba en "su" cuarto porque ya me parecía mío.
![]() |
| El dormitorio |
Sus libros de física cuántica y psicología de la estantería pronto fueron sustituidos por decenas de números de la revista Panenka, libros sobre fútbol como "11 ciudades", "Football Against the Enemy" o "El Fútbol a sol y sombra", además de algunos libritos de poesía que ayudan a pasar las largas noches de insomnio.
El cuarto poco a poco empezó a hablar por si solo. Una enorme tela con formas más bien místicas colgada por él en la pared me da paz por las tardes. Un tapete en el escritorio del mapa del mundo despeja mis dudas geográficas en momentos de confusión. Y el incienso, ¡bendito incienso¡. Eso sí que me da toda la armonía que el tejido budista no es capaz de llenar.
Hasta que un día vi a los cactus y supe por su aspecto que algo estaba haciendo mal. Dos de los tres que tenía a mi cargo ya habían muerto. Paradójicamente uno murió por exceso de agua -no tenía las medidas bien tomadas y sobrepasé el límite de alimentación para la pobre planta- y el otro por falta de riego, ya que me habían advertido que a los cactus no se les tiene que regar casi nunca y en su caso me lo tomé al pie de la letra.
Tanta decoración superflua y al final la esencia del cuarto, que eran los cactus de mi hermano, fenecieron como muere la gente en la vida real. Algunos lo hacen por falta de recursos, otros por no administrar bien el superávit de los suyos.
Ahora tengo enfrente al único cactus restante, el que ha sobrevivido por instinto, selección natural o el motivo que sea a mis incompetentes intentos de alimentarles. Le acabo de dar un regado al cactus y aún no sé si he hecho bien o mal. Como en la vida.
+15:22.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario